GRAN IMPULSOR DEL AJEDREZ EN CUBA

Ernesto “Che” Guevara fue un hombre visionario que realizó su monumental obra ajedrecística en Cuba enarbolando la bandera del genio Raúl Capablanca, cuyos torneos realizados fue el instrumento formador del deporte-ciencia en Latinoamérica y actualmente es uno de los más importantes del Continente, afirmó el GM cubano Silvino García, presidente de la Federación Cubana de Ajedrez, durante la conferencia que disertó anoche “Vivencias de un ajedrecista con Ernesto “Che” Guevara” y que se celebró en la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, en el suburbio de Santa Ana.
Reconoció el valor de las palabras del “Che” Guevara cuando dijo que “Cuba tendrá Grandes Maestros y será por obra de la Revolución”, y después de 40 años su obra sigue vigente.
Aseguró que con el torneo en honor a Capablanca, a quien consideró una persona muy especial, ya que cuando perdió el campeonato con el ruso Alexander Alekine, dijo: “voy a recuperar mí título”, además que no tenía muchos amigos, sirvió para expandir la cultura ajedrecística.
Señaló que no fue una persona cercana al “Che” Guevara, quien llegó a ser subcampeón olímpico en Argentina y destacó que en 1950 se efectuó un match entre Argentina y Rusia para medir al mejor jugador del mundo.
Sin embargo, su contacto con él derivó de la Revolución cubana ya que -recordó- en sus años mozos, un 31 de diciembre de 1958 despertó en medio del conflicto armado, y tiempo después se crearon “peñas” de ajedrez donde dio sus primeros pasos en esta disciplina.
Se refirió al “Che” Guevara como una persona que tenía una óptima humana superior que era el centro de su atención, era joven, vital, enérgico. Confesó que le gustaba cómo hablaba, ya que tenía una voz pausada pero intensa, y al que consideró un héroe griego en aquella época.
Dijo que el “Che” fue un conocedor del ajedrez, obtenía buenos resultados y cuya filosofía estaba enfocada en la masificación de este deporte como importante factor positivo en la educación de los jóvenes, ya que el ajedrez es un detonante del pensamiento al pueblo.
Así transcurrió la velada, en un viaje de recuerdos de aquellos tiempos. Por ello, le agradece al “Che” y a la Revolución la formación que tuvo gracias al ajedrez.

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