Arte muy refinado
Las blancas juegan y ganan en este maravilloso final compuesto por Vladímir Korólkov
La maravillosa obra maestra que se inicia en el diagrama está incluida en el número 720 de la revista argentina Nuestro Círculo, dirigida con admirable constancia y tino por Roberto Pagura, con la especial colaboración en este caso del no menos admirable José Copié. La primera impresión nos puede hacer creer que la solución es fácil, dado que contra 1 f7 no sirve la defensa Tf6 por Ab2, ni Tg8 porque tras la captura de la torre con jaque hay otro jaque ganador, con el caballo en e7. Pero el lector descubre de pronto el jaque de la torre en a6 y cambia radicalmente de opinión, ya que si el rey se va a b1 la captura en f5 sería con jaque, y si el monarca va a b2 quita esa casilla al alfil, lo que permite en ese caso Tf6 sin la mencionada clavada. ?Cómo es posible entonces que las blancas ganen? Porque detrás de todo eso tan obvio hay una profunda obra de arte del brillante compositor de finales artísticos Vladímir Korólkov (1907-1987), ganador de más de 150 primeros premios: 1.f7 (si 1.Ab2 Txf6 , tablas) 1…Ta6+ (si 1…Tf6? 2.Ab2 y si 1…Tg8? 2.fxg8D+ Rxg8 3.Ce7+ ) 2.Aa3‼ (si 2.Rb1? Axf5+ y si 2.Rb2 Tf6 ) 2…Txa3+ 3.Rb2 Ta2+! 4.Rc1! (si 4.Rxa2 Ae6+ , tablas) 4…Ta1+ 5.Rd2 Ta2+ 6.Re3 Ta3+ 7.Rf4 Ta4+ 8.Rg5 Tg4+! 9.Rh6! (si 9.Rxg4 Axf5+ 10.Rxf5 Rg7 11.Re6 Rf8 12.Rf6 , tablas y si 9.Rh5 Tg8 , tablas) 9…Tg8! (no vale 9…Tg6+? por 10.Rxg6 Axf5+ 11.Rh6! , y mate en dos) 10.Ce7‼ Ae6 (si 10…Tf8?? 11.Cg6# mate) 11.fxg8D+! (también vale coronar una torre, pero no 11.Cg6+? Txg6+ 12.Rxg6 Axf7+ , tablas) 11…Axg8 12.Cg6# mate. 1–0
Short, con vigor juvenil
El aprovechamiento de ciertas posiciones con ventaja de espacio exige un juego violento y muy preciso
A los 51 años, el británico Nigel Short, subcampeón del mundo en 1993 ante Gari Kaspárov, ha vuelto a meterse entre los 100 mejores del mundo; es el 78, con 2.666,2 puntos tras firmar siete triunfos y tres derrotas (ningún empate) en Bandar (Irán). Su estilo sigue siendo el que le llevó a la élite: búsqueda incesante de la victoria, con riesgo y creatividad. En esta partida concreta, hay además mucha belleza, con los temas tácticos típicos de las posiciones de la Defensa Siciliana con el rey negro en el centro. Short maneja sus piezas con la experiencia de un veterano y el vigor de un juvenil, sin dar opción alguna a su rival. Apertura Inglesa (A17): 1.Cf3 Cf6 2.c4 e6 3.Cc3 b6 4.e4 Ab7 5.d3 d6 6.g3 Ae7 7.Ag2 0-0 8.0-0 c5 9.Te1 a6 10.b3 Cbd7 11.d4 cxd4 12.Cxd4 Dc7 13.Ab2 Tac8 14.Dd2 (novedad) g6 15.Ah3 Cc5 16.b4 Tcd8!? (ingenioso; Ghaem probablemente se asustó ante 16…Ccd7 17.Cxe6! fxe6 18.Axe6+ Rg7 19.f4 h6 20.Cd5 Axd5 21.cxd5 Rh7 22.e5 Ce8 23.Tac1 Dd8 24.Txc8 Dxc8 25.h4 , con ataque ganador) 17.Tac1! (tras 17.bxc5 dxc5 18.Cxe6 Txd2 19.Cxc7 Txb2 20.e5 Tc2 21.Cd1 Ce4 , las negras aún patalean) 17…Ac8! 18.Ag2! (una alternativa espectacular era 18.Cf5! ) 18…Ccd7 (diagrama) 19.Cd5‼ exd5 20.cxd5 Db7 21.Cc6 Tfe8 (tal vez fuera mejor 21…Tde8 , pero las negras estaban ya mal en todo caso) 22.f4 Ch5 23.e5! Cb8 24.Cxd8 Txd8 25.e6! Cf6 26.f5! b5 27.Ad4! (parálisis total) Tf8 28.Dh6 fxe6 29.dxe6 d5 30.fxg6 Cc6 31.Txc6! , y Ghaem dejó de sufrir; podría seguir con Dxc6 32.Axf6 Ac5+ 33.Rh1 Txf6 34.Dxh7+ Rf8 35.e7+! Re8 36.Dg8+ , etcétera. 1–0
Carlsen fascina, y Yi Wei se reafirma
La fuerza del campeón y el potencial del prodigio chino (17 años) marcaron el torneo de Bilbao
Los hechos indican que el reinado de Magnus Carlsen corre poco peligro hasta que Yi Wei alcance la madurez. No sólo por la excelsa calidad objetiva del noruego; también porque se pone el listón altísimo, lo que le ayuda a sentirse motivado. Así lo ha demostrado al ganar por 3ª vez la Final de Maestros de Bilbao, donde el joven chino confirmó su enorme potencial.
El noruego Magnus Carlsen con el trofeo de campeón. VINCENT WEST REUTERS
El deporte de élite, en general, no es una ciencia exacta; entre otras razones, porque los estados de ánimo o de salud pueden cambiar en cualquier momento. Ni siquiera el ajedrez, donde la suerte influye mucho menos que en otras disciplinas, es totalmente previsible. Sin embargo, con esas salvedades, es improbable que Serguéi Kariakin, penúltimo en Bilbao sin ganar una sola partida de diez, pueda destronar a Carlsen en Nueva York dentro de cuatro meses.
Es verdad que el ruso tendrá el apoyo del país más grande del mundo; incluso el presidente Vladímir Putin ha dicho en público que recuperar el título mundial de ajedrez es una prioridad. Ahora mismo debe de haber una brigada de grandes maestros rusos y algún psicólogo restregándose las meninges para diseñar la estrategia general más apropiada contra Carlsen. ¿Arriesgar en las primeras partidas (se jugará al mejor de doce) en busca de una victoria que desestabilice al escandinavo? ¿Porfiar por hacer tablas cada día para aburrir al campeón y arriesgar sólo en las dos últimas? ¿Arriesgar siempre, en la creencia de que el fallo de Carlsen es menos improbable en posiciones muy complicadas?
Kariakin y Carlsen posan ante la prensa durante el día de descanso en Bilbao Manu de Alba
Todo parece insuficiente si Carlsen muestra la buena forma que ha exhibido en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao, a pesar de su derrota inicial ante Hikaru Nakamura (la primera, después de 30 partidas de ajedrez clásico frente al estadounidense). Ese revés fue el mejor estímulo para ganar las tres siguientes, a Yi Wei, Kariakin y So. De ellas, la más impresionante fue precisamente la inapelable victoria sobre Kariakin: bastó con que el aspirante cometiera un solo error para que fuera borrado del tablero.
Nakamura y Carlsen miran la partida de Kariakin durante la 6ª ronda Manu de Alba
Pero al evaluar el rendimiento del campeón es importante incluir su actitud antes y después de las partidas. Tras la derrota ante Nakamura estuvo muy cortés y exhibió una gran deportividad en la sala de comentarios: “Hoy Hikaru ha jugado claramente mejor que yo; su triunfo es muy merecido, y sólo cabe felicitarlo”, como si ya hubiera asumido que, por la razón que sea, la probabilidad de que encaje un cero al principio de los torneos es considerable.
De hecho, al día siguiente adoptó con negras una actitud de riesgo frente a Yi Wei, a quien incitó a atacar para aprovechar después las debilidades creadas. Sin embargo, Carlsen se mostró enfadado tras su victoria porque no había sido preciso en el remate (Yi Wei omitió una continuación de tablas poco antes del desenlace). Y mucho más aún, iracundo, cuando arrojó la chaqueta y el bolígrafo al suelo tras hacer tablas en la 5ª ronda con Anish Giri, a quien no había ganado nunca.
Carlsen y Yi Wei, durante su partida de la 2ª ronda Manu de Alba
Su gran día llegó en la penúltima ronda, cuando por fin (tras 16 partidas lentas con el holandés) ganó a Giri y se aseguró además la txapela (boina vasca) inherente al primer premio. El único día en que Carlsen no luchó fue el último (tablas insulsas con So), pero todo tiene una explicación: “En condiciones normales hubiera buscado la victoria, aun con el primer puesto garantizado, pero desde ayer arrastro un catarro que me quita energía”, dijo después en la sala de comentarios.
Se le preguntó entonces por esos enfados tan llamativos: “Después de una partida de la que no estoy satisfecho necesito un poco de espacio y tiempo para liberar mis emociones. Yo no pongo un límite concreto a mi ambición, pero sí le doy mucha importancia a jugar bien cada partida”, reconoció, tras desvelar que cuando sueña con motivos de ajedrez suelen ser pesadillas: “Por ejemplo, que me gana alguien a quien no he logrado ganar nunca”, añadió, para realzar aún más el valor que da a su primera victoria sobre Giri.
Carlsen y Giri durante la partida de la 5ª ronda, que terminó en tablas y motivó un gran enfado del noruego Manu de Alba
Las esporádicas reacciones violentas o inadecuadas de Carlsen serían sancionadas de inmediato por la ATP si fuera un tenista de élite, cuya primera obligación tras una derrota es atender bien a la prensa. También es cierto que buena parte de los astros del ajedrez necesitan un curso urgente de comunicación y buenas maneras. Pero no lo es menos que casi todos reconocen que sus obligaciones profesionales no terminan en la sala de juego, y deben incluir una atención razonable a periodistas, aficionados y patrocinadores; aunque muy poco a poco, la situación va mejorando en ese aspecto.
Yi Wei, durante la 3ª ronda Manu de Alba
A veces, el problema es simplemente el idioma, como con Yi Wei (tercer clasificado), quien parece una persona muy afable cuyo nivel de inglés aún no le permite expresarse con fluidez ante las cámaras y micrófonos. Pero sí lo hace, y de manera asombrosa, en el tablero, donde se reafirma en cada partida como la principal amenaza a Carlsen a medio plazo, tal vez dentro de dos años, y más probablemente en 2020. Pero en esa perspectiva hay una nube oscura: los chinos han logrado mandar en el ajedrez femenino y poner a siete hombres entre los 40 mejores, además de ganar el oro en la Olimpiada de Ajedrez de 2014; sin embargo, falta por saber si sus entrenadores son capaces de aupar a Yi Wei o a cualquiera de los otros seis al trono de Carlsen, o si para ello tendrán que contratar a extranjeros.
Wesley So en primer plano, y Hikaru Nakamura detrás, durante la 6ª ronda Manu de Alba
De los otros cuatro participantes en Bilbao, ninguno deslumbró, aunque los estadounidenses Nakamura (2º) y So (3º, empatado con Yi Wei) merecen una nota positiva: el exjaponés, de 28 años, fue el único invicto (tras ganar a Carlsen, empató las otras nueve partidas) y reconfirmó que tiene clase para estar muchos años entre los diez mejores, aunque le falte por ahora la estabilidad necesaria para optar a campeón del mundo. El exfilipino, de 22 años, se reafirma en la élite tras superar las grandes dificultades personales que pasó durante los múltiples cambios de su vida en los últimos cuatro años. A Kariakin hay que darle un margen de duda porque, obviamente, su foco está en el duelo de Nueva York. Y a Giri otro porque, si bien muy lentamente, está intentado ser menos miedoso a sus 22 años; si lo consigue, su enorme talento debería llevarle aún más arriba.
Los seis participantes, al final de la ceremonia de clausura. De izquierda a derecha: Kariakin, Yi Wei, Nakamura, Carlsen, So y Giri Manu de Alba
A pesar de la aplicación, tradicional en Bilbao, de la Regla Sofía (prohibido ofrecer tablas sin el permiso del árbitro) y de la puntuación del fútbol (3-1-0), 23 partidas de las 30 disputadas terminaron en tablas (y sólo tres de las 21 que no jugó Carlsen acabaron en victoria). Pero conviene añadir dos matices: la gran mayoría de esos empates se firmaron tras una lucha dura, y casi siempre muy instructiva; además, el empate es el resultado más probable entre jugadores de primera fila mundial. Cabe la posibilidad de aumentar el número de participantes a ocho, añadiendo dos teóricamente más flojos (entre 2.650 y 2.700 Elo; españoles o no, lo importante es que sean jugadores jóvenes en clara progresión), pero eso aumenta el presupuesto y complica el calendario.
De las dos mayores incógnitas que presentaba la IX Final de Maestros, la primera sigue muy oscura: las probabilidades de Kariakin de destronar a Carlsen parecen escasas. Y la segunda se va aclarando: Yi Wei es el nombre que más abrillanta el futuro del ajedrez.
Leontxo García fue contratado por la organización de la Final de Maestros de Bilbao para comentar las partidas en directo
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