Por: Detroy H. Arjona Escalona (Cuba, 2016)
¡Definitivamente de ajedrez! No obstante, no he podido desentenderme de ciertos comentarios políticos que aparecen en las páginas 11 y 12 del Volumen I “Mis Geniales Predecesores” del azerí Garry Kasparov.
El decimotercer campeón mundial de ajedrez es de la opinión que los mejores maestros del ajedrez de cada época han estado estrechamente vinculados a los acontecimientos e intercambios de su sociedad, y que ha sido evidente que los cambios culturales, políticos y psicológicos del medio han repercutido en sus estilos e ideas de juego.
En las referidas páginas sintetiza acerca de sus homólogos Tigran Petrosian, Boris Spassky y Anatoli Karpov:
[…] La disminución de la fe en los ideales comunistas cedió su puesto al conformismo, la precaución y la reserva.
[…] La conducta disidente de hombres de acción culpabilizados de la ciencia y de la cultura, se manifestó debido a la hostilidad de la generación postestalinista ante la decadencia del régimen.
[…] brillante símbolo del “estancamiento”, cuando la nomenklatura del partido se ocultaba en el deterioro de la ideología para ocuparse del enriquecimiento personal. Corrupción, involución, cinismo y conformismo, rasgos típicos de la realidad soviética en el tiempo del ocaso comunista. Pero el Este adoptó las sesgadas ideas occidentales para la coexistencia pacífica de dos sistemas y para disfrutar del doble estándar durante el mayor tiempo posible.
Repito…, prefiero concentrarme en el ajedrez porque considero que es a través de él que podría realizar algún aporte…, aunque fuese modesto. Muchos continuarán considerando la política como algo muy sucio, mientras que los menos hallarán “arte” en la pericia de su manejo.
Y como ha sido Kasparov leitmotiv de esta pequeña obra, quisiera sacar a colación una de sus partidas…, para mí a lo Capablanca…, a ver si con ello olvido un poco las absurdas críticas del Garry contra nuestro inmortal Capa.
Minsk (Bielorrusia), 1979 Kasparov – Giorgadze,T [C24] [Kasparov]

1.e4 e5 2.Cf3 d6 3.Ac4 Ae7 4.d3 Cf6 5.c3 0–0 6.0–0 c6 7.Ab3 Ae6 8.Ac2 h6 9.Te1 Cbd7 10.Cbd2 Dc7 Ambos bandos maniobran sin apresurarse y da la impresión de que sus logros son idénticos. Pero sólo a primera vista. Las blancas empiezan a conquistar espacio. 11.d4! Tfe8 12.h3! Limitar las posibilidades del rival (ahora el alfil negro no se colocará en g4) también es conquistar espacio. 12…Cf8 13.c4! Cg6 14.d5 Ad7 15.Cb1! Af8 16.Cc3 c5 17.Aa4 En tal situación apretada, cualquier cambio es conveniente a las negras excepto ese. Su alfil de casilla blanca defiende importantes escaques y tiene la mayor libertad de maniobra. 17…a6 18.Axd7 Cxd7 19.g3 Ae7 20.h4! En el flanco rey, las blancas resolvieron por ahora como estrategia limitar el movimiento de las piezas negras y preparan la ofensiva principal en el flanco dama. 20…Cf6 21.Ch2 Dd7 22.a4 Dh3 23.Df3 Dd7 24.a5! Las blancas cruzaron la frontera también en el flanco dama apretando todavía más a las negras. Su plan próximo está claro para ambos bandos, pero las negras ya no pueden hacer nada. Maniobrar con reserva en poco espacio es prácticamente imposible. 24…Cf8 25.Ad2 Tec8 26.Cf1 Cg4 27.Ca4 Ad8 28.Tec1 Tab8 29.b4! cxb4 30.Axb4 h5 31.Cb6! A primera vista continuación ilógica, pues por la línea b se podía acentuar la presión. Pero las blancas se propusieron abrir la línea c, y en tal caso es muy importante para ellas tener una casilla de irrupción en esa línea. La casilla c7 es la mejor plaza para el desembarco blanco. 31…Axb6 32.axb6 De7 33.Da3 Td8 [La última posibilidad de resistencia consistía en frenar el avance del peón c sacrificando torre por alfil 33…Tc5! 34.Axc5 dxc5 La marcha de acontecimientos, verdad, se hace más lenta, pero las blancas conservan todas las posibilidades de vencer.] Ahora la ofensiva blanca se desarrolla con rapidez y conforme al plan. 34.f3 Ch6 35.c5! dxc5 36.Axc5 Df6 37.Rg2 Te8 38.Ae3 Cd7 39.Tab1 De7 40.Dxe7 Txe7 41.Tc7 Las negras se rindieron, porque ya en la jugada siguiente empiezan a sufrir pérdidas. 1–0
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