enviado por el AI Isbel Herrera del sol
Hoy cumple 52 años Julio Granda, vicepresidente de la FIDE, N° 2 de Perú con 2644 elo y uno de los más genuinos talentos que ha dado el ajedrez americano.
Julio nació el 25 de febrero de 1967 en el seno de una familia campesina, y su natural predisposición para el juego se manifestó cuando tenía muy pocos años. Su primer triunfo resonante ocurrió en 1980, cuando se consagró Campeón Mundial Infantil, iniciando una notable carrera por los tableros del mundo. Fue Campeón Panamericano Juvenil en 1984 y un año después ganó en su país, con el cien por ciento de efectividad, un torneo en el que participaron los mejores jugadores peruanos. En 1986, tras empatar el primer puesto del tradicional “Memorial Capablanca” en Cuba, se le otorgó el título de Gran Maestro Internacional, con solo 19 años; tal vez hoy no se vea como una proeza lograr ese título a tal edad, pero treinta años atrás no había tantos torneos ni posibilidades de lograrlo como hoy, por lo que alcanzarlo resultó un logro magnífico.
Durante los años 90 jugó mucho en Europa, habiendo logrado dos de sus triunfos más importantes en el “Memorial Donner” de Holanda, donde empató con Timman el primer puesto en 1995 y con Ivanchuk en 1996.
En 1998 se retiró del ajedrez y regresó a su tierra para dedicarse a las tareas del campo, hasta que cuatro años después regresó al ajedrez con singular brío, ganando el Campeonato de Perú por quinta vez y nuevamente el Memorial Capablanca en 2003. Poco después se afincó con su esposa e hijos en la ciudad de Salamanca (España), desde donde continuó desarrollando su exitosa carrera, jalonada de triunfos. Entre sus últimos logros figuran el mencionado primer puesto en el Continental de 2014 y una espectacular victoria en el Open de Llucmajor en 2016, con 8,5 sobre nueve puntos posibles. En 2017, se consagró campeón mundial senior. Ha sido representante olímpico de Perú en muchas ocasiones y se destaca también en los ritmos “rápido” y “blitz”.
Granda es un caso atípico entre los jugadores de primer nivel. Al contrario de muchos de sus colegas, no presta atención a la preparación ni al estudio. Incluso dice no haber leído ningún libro de ajedrez, excepción hecho de uno de los tomos del famoso “Tratado General de Ajedrez”, de Roberto Grau. Su conocimiento de aperturas no es ni nunca fue profundo, pero su exquisita intuición y gran concepto posicional le han permitido a menudo sortear con habilidad la desventaja que ello supone, trasladando el peso de la lucha al medio juego. Tampoco es amigo de los programas de ajedrez, a los que, por supuesto, considera importantes, pues lo que él quiere es, sencillamente, “jugar”. Muchos se han preguntado qué hubiera sido de este jugador rebosante de talento, si se hubiera propuesto estudiar ajedrez, como tantos otros.
Jugador de un elevado concepto ajedrecístico, actualmente, lejos de pensar en el retiro, continúa haciendo gala de su particular forma de encarar el juego, compitiendo con asiduidad y éxito (compartió el primer puesto del Floripa Open 2019 con Alexandr Fier, quedando segundo por sistema de desempate y se coronó en el último Abierto de Brasil Copel Telecom). Su figura reposada y juiciosa es ya un clásico en las salas de torneos. A no dudarlo, será capaz de brindarnos durante muchos años más, el placer al que su alto concepto del juego nos tiene acostumbrados.
Dejar una contestacion